
Exilio republicano y catalán: Josep Pallach
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La literatura ha desempeñado un papel esencial en la preservación de la memoria histórica, actuando como vehículo para transmitir experiencias y vivencias que, de otro modo, podrían quedar relegadas al olvido. En el caso de España, cuya historia reciente ha estado marcada por la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975), la narrativa literaria se ha convertido en una herramienta de resistencia, permitiendo recuperar voces silenciadas, denunciar injusticias y ofrecer perspectivas personales sobre acontecimientos colectivos.
Las editoriales independientes han asumido una función clave en este proceso. Las editoriales comprometidas con la memoria histórica han apostado por publicar obras que rescatan relatos de exiliados, represaliados y luchadores por la democracia. Kercentral Magazine es un ejemplo de este tipo de editoriales, con un todavía joven catálogo que incluye testimonios, crónicas y ensayos sobre la experiencia del exilio republicano y catalán. La apuesta de estas editoriales no es solo literaria, también política y ética, al contribuir a la construcción de una memoria colectiva basada en el reconocimiento y la justicia.
El exilio español tras la Guerra Civil y el franquismo
El exilio republicano español fue una de las mayores diásporas políticas del siglo XX en Europa. La derrota del bando republicano en la Guerra Civil llevó a cientos de miles de personas a abandonar España, huyendo de la represión franquista. Intelectuales, artistas, políticos y ciudadanos comunes se vieron obligados a partir. Este desplazamiento forzado no solo supuso un drama humano, sino que también significó una pérdida intelectual y cultural incalculable para España.
Francia fue el principal país receptor de los exiliados, pero las condiciones a las que se enfrentaron fueron durísimas. En los primeros meses de 1939, cerca de 500.000 republicanos cruzaron la frontera, siendo confinados en campos de concentración en condiciones infrahumanas, como los de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien y Le Vernet. Muchos de ellos murieron a causa del hambre, las enfermedades y el maltrato. Otros fueron enviados a campos de exterminio nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Miles de republicanos también encontraron refugio en México, Argentina, Chile, Venezuela, la URSS y Estados Unidos, entre otros países. En estos lugares, continuaron su lucha por la democracia desde el extranjero, organizando redes de resistencia, promoviendo la cultura republicana y documentando la represión franquista. Durante las décadas de la dictadura, el exilio español se convirtió en un foco de oposición al régimen de Franco, manteniendo viva la esperanza de una España democrática.
A pesar de la restauración de la democracia en 1978, la memoria del exilio ha sido un tema incómodo en la historia oficial de España. Solo en las últimas décadas, con la aprobación de leyes como la Ley de Memoria Histórica (2007) y la Ley de Memoria Democrática (2022), se ha empezado a reconocer oficialmente el sufrimiento de los exiliados y su contribución a la lucha por la libertad. Sin embargo, el debate sobre el legado del exilio y la reparación a sus descendientes sigue abierto.
Josep Pallach i Carolà

La división 27, al mando del comandante José del Barrio, se encontraba acantonada en la retaguardia para facilitar, mediante unas trincheras cavadas a toda prisa a orillas del río Segre, la retirada de los soldados vencidos tras la batalla del Ebro. Allí donde estaba el Primer Batallón de Choque. Al eternizarse una guerra que semejaba hundirse en el lodo, aquel batallón de choque, apodado la ‘Bruixa’, contaría con el refuerzo de una compañía, la quinta apodada ‘del Biberón’ por carecer sus jovencísimos reclutas de la más mínima experiencia del fuego. Uno podía preguntarse qué pintaban allí aquellos adolescentes, destinados a cavar trincheras en un suelo de lodo gélido.
De hecho, la Bruixa resultaba ser un batallón disciplinario, destinado a los republicanos poco o nada proclives a compartir la doxa comunista. Se habían juntado a trotskistas y demás revolucionarios libertarios, con el fin de enseñarles la disciplina del Partido – comunista, por descontado - mayoritario entre los mandos del ejército republicano. Allí los del “biberón” se codearían con otros militantes, mayores ellos, en desavenencia con el PCE o su filial catalana, el PSUC.
(Vidas y muerte de un líder, de Antonia Pallach Juvé)
En estas historias de exilio y resistencia, la figura de Josep Pallach i Carolà emerge como un referente destacado. Nacido en Figueras en 1920, Pallach se involucró desde temprana edad en movimientos políticos de izquierda, afiliándose al Bloque Obrero y Campesino y, posteriormente, al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Durante la Guerra Civil, participó activamente en la defensa de los ideales republicanos y, tras la derrota, se exilió en Francia, donde continuó su lucha contra el fascismo, participando en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Su compromiso con la educación y la política lo llevó a desempeñar roles destacados en diversas instituciones académicas y políticas, siempre con la convicción de que la formación y la conciencia social son pilares fundamentales para la construcción de una sociedad justa y democrática.
La vida y legado de Josep Pallach han sido objeto de estudio y reflexión en diversas obras literarias. Entre ellas, destaca Vidas y muerte de un líder: Memorias de una hija del exilio, escrita por su hija, Antonia Pallach Juvé. Esta obra, publicada por Kercentral Magazine, ofrece una visión íntima y detallada de la trayectoria de su padre, entrelazando la historia personal con los acontecimientos políticos y sociales que marcaron el siglo XX español. A través de sus páginas, el lector es transportado desde los convulsos años de la Guerra Civil hasta el prolongado exilio republicano, recorriendo escenarios entre Madrid, Figueras y París. La narrativa se centra en la figura de Josep Pallach, también rinde homenaje a Teresa Juvé, madre de la autora y destacada luchadora por la libertad, considerada hoy decana de las letras catalanas. La obra se enmarca en un contexto más amplio, abordando el humanismo y la resistencia como ejes centrales de la experiencia del exilio.
Mañana se va a dar a la fuga…
… En Montpellier, se había juntado con compañeros emigrados igual que él, algunos del POUM. Entre Perpiñán y la capital del Languedoc, desde junio de 1940, un núcleo de jóvenes y no tan jóvenes entre aquellos refugiados catalanes, procedentes de distintos horizontes de la izquierda republicana, se hallaban reunidos bajo la autoridad natural del comandante Rovira, el cual resultó impulsor y aval de un doble foco de Resistencia: Groupe Martin en Francia, Front de la Llibertat en España. Ambos bajo su autoridad.
Grupo doble, doble meta: para ellos se trata, en el país que les ha acogido mal que bien como refugiados, de luchar contra el ocupante nazi y a un tiempo intentar fomentar reacciones de hostilidad en las democracias europeas respecto al régimen de Franco. Conviene dejar en evidencia, con motivo de la entrevista de Hendaya (18), las complicidades ideológicas patentes entre nazismo, fascismo y franquismo.
Al desechar tanto la práctica de actos terroristas como de acciones violentas, la doble misión de la red Groupe Martin va a consistir en exfiltrar, por la parte oriental del Pirineo y especialmente por Andorra, a varios agentes de servicios secretos perseguidos por la Gestapo, luego a paracaidistas ingleses que han de reincorporarse en Londres, y por fin a judíos que huyen de los nazis.
(Vidas y muerte de un líder, de Antonia Pallach Juvé)
La publicación de Vidas y muerte de un líder por parte de Kercentral Magazine ejemplifica el compromiso de las editoriales independientes con la recuperación y difusión de testimonios que enriquecen la memoria histórica colectiva. Estas iniciativas editoriales son fundamentales para garantizar que las generaciones presentes y futuras comprendan la magnitud de los sacrificios realizados en pro de la libertad y la democracia. Novelizaciones como la de Antonia Pallach Juvé ofrecen una perspectiva única, al combinar el rigor académico con la emotividad inherente a las memorias familiares, proporcionando así una comprensión más profunda y humana de los hechos históricos.
Así, la literatura se erige como un pilar indispensable en la conservación de la memoria histórica, especialmente en contextos marcados por la represión y el exilio. Editoriales independientes, como Kercentral Magazine, desempeñan un papel crucial al rescatar y promover obras que, de otro modo, podrían permanecer en el anonimato. La figura de Josep Pallach y la obra de su hija Antonia son testimonio vivo de la resistencia, el compromiso y la lucha incansable por la justicia y la libertad, valores que deben ser recordados y honrados en la construcción de una sociedad más consciente y equitativa.
KERCENTRAL MAGAZINE - EDITORIAL INDEPENDIENTE
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